Con los niños toda precaución es poca |
| Evita riesgos enseñando a nadar a tus hijos lo antes posible. |
| No dejes a los niños ni un momento solos cuando estén bañándose o en el entorno de la piscina. Recuerda que 2,5 cm de profundidad son suficientes para cubrir la nariz y la boca de un niño, si cae hacia adelante. |
| No permitas que entren de golpe en el agua la primera vez que se bañen después de comer, de haber tomado mucho rato el sol o de haber hecho un ejercicio físico intenso. |
| Estate atento a las señales de seguridad de la piscina en lo que se refiere al uso de trampolines, palancas o toboganes, así como a las que hacen referencia a la profundidad. |
| Evita que tus hijos jueguen a darse empujones alrededor de la piscina, a saltar el uno por encima del otro, a hundirse, a tirarse "en cadena" por los toboganes, etc. |
| Asegúrate de que los niños que no saben nadar lleven puesto un dispositivo (chaleco salvavidas, "burbujita", etc.) adaptado a cada edad, que favorezca la flotabilidad y que mantenga la cabeza del niño fuera del agua. Comprueba que todo el material que use su hijo en la piscina está homologado por la UE. |
| Ten cuidado con los flotadores del tipo "patito" que se colocan en la cintura de los niños, es posible que vuelquen y el niño no sepa darse la vuelta. |
| No confíes en el socorrista para dejarlos solos. El socorrista acuático sólo tiene dos ojos y puede haber varios puntos que llamen su atención. |
| Presta especial atención a los niños con problemas médicos. Extrema las precauciones con los niños que padecen alguna enfermedad, y especialmente, cuando se trata de enfermedades con síndromes convulsivos. Este grupo es de muy alto riesgo por el posible desencadenamiento de una crisis durante su estancia en una piscina. |
| En el caso de piscinas de casas particulares, el uso de vallas protectoras alrededor de la piscina puede evitar el acceso de los niños y su caída accidental. |